AGRIDULCE

La aliada "royal" de Charlène de Mónaco que siempre la ayudó a superar sus tristezas del pasado

Sin el apoyo de esta increíble Consorte, quién sabe qué habría pasado con la sudafricana.
domingo, 26 de septiembre de 2021 · 04:00

¿Quién podría creer que pasar de ser una nadadora olímpica a Princesa de un glorioso Principado europeo podría ser un verdadero camino espinoso que no parece tener final? Su historia aparenta ser una versión destinada a echar por tierra aquella concepción clásica y muy infantilizada de lo que hoy representa ser una "royal"; hablamos por supuesto del particular caso de la esposa del Príncipe Alberto, Charlène de Mónaco.

Exactamente una década ha pasado desde que la sudafricana decidió dar el sí a su actual esposo en una celebración que duró tres días, pero en un breve repaso a su década como Princesa Consorte, pareciera que nunca tuvo una trayectoria y quedó en el mismo lugar de inicio: sola, sin amigos, rodeada de "tiburones", como ella misma catalogó a la corte monegasca, y sin encontrar un equilibrio que le permitiera tomar lugar entre el Principado.

Charlène de Mónaco nunca pensó que casarse con el Príncipe Alberto se convertiría en un verdadero infierno.

Lo que no sabíamos es que, para Charlène de Mónaco, una luz apareció en medio de tanta oscuridad y rigidez institucional, con la llegada al rescate de una muy buena amiga foránea que también atravesó por una situación parecida a la suya y, durante todo este tiempo, la ha ayudado con invaluables consejos para poder seguir adelante, gesto que la exatleta agradece en cada oportunidad que surge el tema. ¿De quién se trata? Pues ni pensar en la Reina Letizia, nos referimos a su gran cómplice, Máxima de Holanda.

Parece muy descabellado, pero en realidad no lo es. A espaldas de la opinión pública y de la mirada escrutadora de la prensa, entre los manejos internos e intrainstitucionales, los máximos representantes de las casas reinantes tienen una comunicación mucho más fluida de lo que se puede llegar a pensar. En el caso de Charlène de Mónaco y la neerlandesa, es cierto que ambas son tan distintas como el agua y el aceite, pero el único punto en común que comparten es más que suficiente para unirlas en una amistad bastante cariñosa y sincera.

Contra todo pronóstico, Charlène de Mónaco logró consolidarse como la Consorte del Príncipe Alberto y hoy lucha por reunirse con su familia.

La revista "Lecturas" afirma que tanto Charlène de Mónaco como Máxima de Holanda tienen historias de lo más parecidas: dos mujeres plebeyas, enamoradas de dos príncipes que cumplen el sueño de toda niña de casarse y ser felices por siempre, con el agravante de que para llegar a este punto, valieron por supuesto unos cuantos sacrificios, como desarraigarse de sus respectivos países, adecuarse a un nuevo país del cual ni siquiera conocían el idioma y enfrentar un sistema protocolar no apto para débiles. Para la exatleta, el apoyo de su par latinoamericana es invaluable y así lo confesó en una oportunidad a "The Times":

Me apoya mucho. Desde que Máxima se mudó a Holanda desde Argentina, hemos tomado decisiones de vida similares. Ella me ha dado los consejos que realmente puedo necesitar.

Máxima de Holanda siempre tuvo el apoyo de la familia real, aunque al principio sufrió unas cuantas turbulencias que fortificaron su relación con el Rey Guillermo.

Pero tengamos en cuenta un tema esencial. Las familias reales monegasca y holandesa no son iguales, ni en lo institucional ni en lo familiar. Es triste admitirlo, pero el brillo que desprende Carolina de Mónaco y la soltura propia de su hermana, la Princesa Estefanía, no cuajaron en la relación con Charlène de Mónaco y la tirantez se mantiene hasta hoy. En el caso de Máxima de Holanda, el apoyo del desaparecido Rey Claus fue determinante para acercarla a su suegra, la muy querida Princesa Beatriz. Por supuesto que su personalidad ayudó mucho para ser aceptada por la Consorte real en tan solo horas, pero si algo se le puede aplaudir al Rey Guillermo, es que nunca quiso que Máxima fuera otra persona sino ella misma.

En instituciones tan rígidas como las monárquicas, el apoyo, la asistencia y sobre todo la paciencia son claves determinantes para una Consorte -ya sea Reina o, en este caso, Princesa- en construcción y sabemos que en el caso de la atropellada Charlène de Mónaco, esto nunca existió. Este factor, sumado a la nostalgia, es clave para entender cómo se siente una mujer que no nació para gobernar, pero que el destino llamó a ejercer esa función.